Moisés alzó la serpiente en el desierto; de la misma manera el Hijo del hombre debe ser alzado, para que cada uno que cree en él reciba vida eterna.
Juan 3:14 y 15
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La serpiente en el asta
Jesús recuerda una historia extraña del libro de Números. En el desierto, unas serpientes venenosas mordían al pueblo. Moisés tuvo que hacer una serpiente de bronce y ponerla en un asta. Quien había sido mordido y la miraba, seguía con vida. Siglos después, el rey Ezequías mandó hacerla pedazos, porque la gente le quemaba incienso.
La imagen incomoda. Justamente una señal de muerte se convierte en señal de sanidad. Así también el Hijo del hombre tiene que ser alzado, en una cruz. Y Ezequías nos recuerda: no veneres la señal, sino a Dios.
Pregunta para hoy
¿A qué señal o costumbre me aferro más que a Dios mismo?
Oración
Señor, tú puedes sanar con señales extrañas. Que no venere la señal y me olvide de ti. Amén.
Mi oración
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