Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no se dejarán convencer ni aunque alguien resucite de entre los muertos.
Lucas 16:31
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Un nombre y una puerta
Es la única parábola de Jesús en la que alguien tiene nombre. El pobre se llama Lázaro, una forma de Eleazar: Dios ayuda. El rico no tiene nombre. Lo tenía todo, menos eso.
Después de su muerte, el rico quiere que Lázaro vaya a advertir a sus hermanos. La respuesta es aleccionadora. A quien no escucha lo que ya se ha dicho, tampoco lo convence un milagro. El problema rara vez es la falta de pruebas.
Pregunta para hoy
¿Quién está echado a mi puerta, sin que yo lo vea?
Oración
Señor, abre mis ojos a quien está a mi puerta. Y déjame escuchar lo que tú ya has dicho. Amén.