¡Mujer, tienes una fe muy grande! Que se haga como tú quieres.
Mateo 15:28
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Migajas de la mesa
Una mujer cananea, una extranjera, le rogó a Jesús que ayudara a su hija. Al principio él no dijo nada. Luego dijo algo que suena duro: «No es justo tomar el pan de los hijos y tirárselo a los perritos».
Ella no se dejó despedir. «Es verdad, Señor; pero también los perritos se comen las migas que se les caen a sus dueños de la mesa». Es poco probable que un cristiano inventara esta conversación. Jesús no sale bien parado, y ella sí. Alabó su fe, y su hija fue sana.
Pregunta para hoy
¿Me atrevo a insistir, aun cuando parece que Dios calla?
Oración
Señor, a veces pareces callar. Dame la perseverancia y el valor de esta mujer. Me conformo con las migajas de tu mesa. Amén.