Esto les decimos con una palabra del Señor: los que sigamos con vida cuando venga el Señor no tendremos ninguna ventaja sobre los que ya murieron.
1 Tesalonicenses 4:15
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Consuelo para los que lloran
La primera carta a los Tesalonicenses es probablemente el libro más antiguo del Nuevo Testamento, escrita hacia el año 50. La iglesia joven estaba preocupada. Algunos habían muerto. ¿Se lo habían perdido todo?
Pablo responde con una palabra del Señor. Los que murieron no se pierden nada. Y termina con una instrucción que sigue vigente hoy: «por tanto, consolaos los unos a los otros en estas palabras» (Reina-Valera).
Pregunta para hoy
¿A quién puedo consolar hoy?
Oración
Señor, pienso en los que he perdido. Gracias porque no se pierden nada. Consuélame, y hazme consuelo para otros. Amén.