Eloí, Eloí, ¿lemá sabactani? … Dios mío, Dios mío, ¿por qué me abandonaste?
Marcos 15:34
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La oración del abandonado
Marcos conserva este grito en la lengua materna de Jesús, el arameo. No es una frase que los primeros cristianos hubieran querido inventar. Un Mesías que se siente abandonado por Dios resultaba incómodo. Justamente por eso se considera una de las palabras más fiables de Jesús.
Son las primeras palabras del Salmo 22. Ese salmo empieza en desesperación, pero termina en confianza y alabanza. Quien en tiempos de Jesús oía la primera línea, a menudo conocía el resto.
Pregunta para hoy
¿Me atrevo a convertir mi queja más sincera en una oración a Dios?
Oración
Dios mío, a veces no te siento. Gracias porque Jesús conoce esa experiencia. Escucha mi queja, y llévame de vuelta a la confianza, como en el Salmo 22. Amén.