¡Aquí estoy, de pie ante la puerta, llamando! Al que escuche mi voz y me abra, entraré a su casa; comeremos juntos, él conmigo y yo con él.
Apocalipsis 3:20
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Laodicea: estoy a la puerta
Laodicea era una ciudad rica. La iglesia decía: «soy rico, y de ninguna cosa tengo necesidad». Cristo la llama tibia. Muchos intérpretes señalan el agua: la cercana Hierápolis tenía aguas termales, Colosas agua fría, y a Laodicea le llegaba agua tibia por un acueducto.
Y luego esta imagen tierna. Cristo está a la puerta y llama. No entra por la fuerza. Espera a que abras. El pintor Holman Hunt hizo de ello un cuadro famoso, La luz del mundo, y pintó la puerta sin manija por fuera. Solo se puede abrir desde adentro.
Pregunta para hoy
¿Lo oigo llamar, y le abro?
Oración
Señor Jesús, te oigo llamar. Te abro la puerta. Entra y cena conmigo. Amén.