Y el segundo se le parece: “Amarás a tu prójimo como te amas a ti mismo”. Toda la ley y los profetas dependen de estos dos mandamientos.
Mateo 22:39 y 40
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Como a ti mismo
El primer mandamiento es amar a Dios. El segundo, Jesús lo toma del Levítico. Allí aparece entre normas sobre la cosecha, el salario de un jornalero y la justicia en los tribunales. O sea, un amor cotidiano y práctico. Y Jesús añade que toda la ley y los profetas dependen de estos dos mandamientos.
Sin pensarlo, cuidas de tu propia comida, de tu casa y de tu buen nombre. Jesús pide ese mismo cuidado para otra persona. En Lucas, un maestro de la ley menciona los mismos dos mandamientos y luego pregunta: ¿y quién es mi prójimo? Jesús responde con la parábola del buen samaritano.
Pregunta para hoy
¿Quién es hoy mi prójimo, y qué necesitaría yo si estuviera en su lugar?
Oración
Dios, me pides que te ame a ti, y también a la persona que tengo al lado. Enséñame a cuidar de los demás como cuido de mí mismo. Amén.
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