El cetro de Judá
El Antiguo Testamento
Judá no perderá el cetro, ni el bastón de mando se irá de entre sus pies, hasta que venga aquel a quien le pertenece. A él obedecerán los pueblos.
Génesis 49:10
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En el Nuevo Testamento
Entonces me dijo uno de los ancianos: «No llores. Mira: ha triunfado la Raíz de David, el León surgido de la tribu de Judá. Él es capaz de abrir el rollo y de romper los siete sellos que lo cierran».
Apocalipsis 5:5
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Jacob bendice a sus hijos y dice que el cetro no será quitado de Judá hasta que venga «Shiloh», aquel a quien obedecerán los pueblos.
«Shiloh» es una palabra enigmática; muchos intérpretes la leen como «aquel a quien pertenece». La antigua traducción judía Targum Onkelos la vierte así: «hasta que venga el Mesías». No es, por tanto, solo una lectura cristiana. Jesús desciende de Judá; en Apocalipsis se le llama «el León de la tribu de Judá».